5 consejos para tomar en cuenta si eres principiante, y no morir en el intento

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Cuando cumplimos el sueño de tener nuestra primera moto tras superar esos pequeños “trámites iniciales” como sacarse el carnet o elegir moto, pensamos que ya lo sabemos todo. Pero hay algunos detalles que son básicos y que, por su sencillez, a veces obviamos.

Tanto tiempo soñando con tener tu propia moto y, tras superar esos trámites pequeños iniciales como pueden ser obtener el carnet de moto o decidir qué moto te vas a comprar, por fin ha llegado el día: vas a salir por primera vez con tu nueva moto. Pero ahora toca lo más difícil: aprender a conducir. Sí, porque todos sabemos que aunque, en principio conseguimos un manejo básico, el aprendizaje es continuo y hasta que no sales en tu primera ruta no te das cuenta de lo verde que estás. De hecho, hasta pasados unos meses no serás consciente de lo verde que empezaste.

1. Mira hacia donde quieres ir, no hacia aquello que quieres evitar

La gestión de la mirada es un punto muy importante a la hora de manejar una moto. El lugar hacia el que diriges tu mirada es el punto exacto al que va a ir tu moto. Por este motivo, al entrar en una curva debes mirar directamente hacia el final de la misma. Y si te encuentras algo que quieres evitar, mira hacia la escapatoria, nunca hacia ese elemento porque de ser así, en vez de esquivarlo, irás directo hacia él.

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2. Utiliza el freno trasero

La frenada de una moto es un arte que pocos dominan a la perfección pero para acercaros un poco a ella es recomendable, a la hora de frenar, accionar primero el freno trasero e inmediatamente después el delantero. Si frenas solo con el freno delantero todo el peso de la moto se desplazará a la rueda delantera por lo que la trasera no tendrá superficie de contacto suficiente con el suelo como para asegurar una frenada satisfactoria. Sin embargo, al accionar primero el freno trasero, el peso de la moto se desplazará ligeramente a la rueda trasera asegurándonos una tracción correcta que, junto con la acción del freno delantero, equilibrará el peso de la moto a ambas ruedas y nos asegurará una frenada más eficiente.

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3. ¿Frenar en curva? Solo si es estrictamente necesario

A la hora de llegar a una curva hay que adaptar la velocidad de la moto, frenando si es necesario, antes de entrar en ella para después ir acelerando progresivamente a la salida. Pero si durante el proceso debes frenar porque vas a una velocidad excesiva o porque has tenido cualquier otro problema, acciona suavemente el freno trasero, mejor que el delantero. Esto te ayudará a corregir la trayectoria y salir de la curva airoso. Si frenas con el delantero, la moto normalmente dejará de inclinarse y querrá irse recta, por lo que podrías salirte de la curva. Por este motivo, el uso del freno delantero en curva es bueno evitarlo. Lo ideal es llegar siempre a la curva con la velocidad adecuada pero, si no te queda más remedio que frenar, el freno trasero será un gran aliado.

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4. Aquello que tú veas a ti te verá

Por suerte o por desgracia no vamos solos en la carretera, por este motivo hay que tener mucho cuidado con el resto de vehículos que nos podemos encontrar en la vía por la que transitamos. Por este motivo siempre es recomendable que, tanto en movimiento como durante las paradas en un atasco, nos situemos en un punto en el cual podamos ver al conductor del otro vehículo por su propio retrovisor. Si podemos verle a él, nos aseguraremos de que nosotros estaremos siendo vistos y esto nos evitará muchos problemas. Para ello también es recomendable vestir prendas con colores vivos, esto último sobre todo si vamos a conducir por la noche.

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5. Si ves algo en el suelo es mejor evitarlo

Cuando rodamos todos soñamos con una carretera limpia y bien asfaltada pero no siempre es así. Tenemos que estar bien atentos a cualquier elemento que pueda dificultarnos la conducción, por lo que es recomendable evitar tanto las marcas viales pintadas en el suelo, como por ejemplo, un paso de cebra, como las manchas visibles que pueda haber en la vía porque no sabemos si es agua, aceite o cualquier otro líquido que pueda disminuir la tracción o hacer que lleguemos a tener una caída. También hay que tener mucho cuidado con esas líneas negras y serpenteantes que encontramos en la carretera, que no es otra cosa que un sello para arreglar grietas sin tener que asfaltarlo todo. Este tipo de líneas son muy resbaladizas y según el nivel de inclinación de la moto podremos, incluso, caernos.

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