Altas temperaturas, viajes más largos y mayor tránsito: el verano cambia las reglas para los motociclistas.

Con la llegada del verano en Perú, miles de moteros salen más seguido a la ruta, ya sea para ir a la playa, viajar o simplemente moverse por la ciudad. Sin embargo, el calor extremo, el asfalto caliente y la deshidratación pueden convertirse en riesgos reales si no se toman precauciones básicas.
Uno de los puntos clave es la hidratación. Manejar una moto bajo el sol provoca una pérdida de líquidos mayor de lo que se percibe, incluso en trayectos cortos. Llevar agua, hacer pausas y evitar rodar en las horas de mayor radiación ayuda a mantener la concentración y los reflejos.

El equipamiento también juega un papel fundamental. Aunque el calor invite a usar menos protección, lo recomendable es optar por cascos ventilados, guantes ligeros y ropa con protecciones diseñadas para climas cálidos. Esto permite una mejor ventilación sin sacrificar seguridad.
Otro aspecto a considerar es el estado de la moto. El calor afecta neumáticos, frenos y lubricantes. Revisar la presión de llantas, el nivel de aceite y el sistema de refrigeración antes de salir puede evitar fallas en plena ruta.

Finalmente, la conducción debe adaptarse al entorno. El asfalto caliente reduce el agarre, especialmente en curvas y frenadas bruscas. Manejar de forma más progresiva y anticiparse al tráfico es clave para disfrutar del verano sin contratiempos.



