En un giro que marca un antes y un después para la comunidad motera, el Gobierno oficializó la derogación de la restricción que impedía la circulación de dos personas en motocicleta en Lima Metropolitana y el Callao. La medida, que generó debate desde su implementación, queda sin efecto a partir del lunes 30 de marzo de 2026.

La decisión se formaliza a través del Decreto Supremo N° 044-2026-PCM, el cual no solo prorroga el estado de emergencia por 30 días, sino que también elimina disposiciones clave del Decreto Supremo N° 027-2026-PCM. Entre ellas, el literal d del numeral 6.2 del artículo 6, que prohibía el tránsito de dos personas adultas en motocicletas de categorías L1 y L3.
Con esta derogación, se restablece una condición fundamental para miles de motociclistas que utilizan su vehículo no solo como medio de transporte, sino como herramienta de trabajo y soporte diario. La posibilidad de llevar acompañante vuelve a ser parte de la normalidad en un contexto donde la movilidad eficiente es más necesaria que nunca.
Pero la medida va más allá. También se elimina la restricción que impedía el uso de accesorios que cubran el rostro, así como la Sétima Disposición Complementaria Final, que contemplaba la emisión de normas adicionales por parte del Ministerio del Interior para regular excepciones. En otras palabras, se desarma completamente el marco restrictivo que había sido implementado semanas atrás.
Este cambio responde, en gran parte, a la necesidad de ajustar decisiones frente a la realidad del usuario. En la práctica, la restricción generaba complicaciones para quienes dependen de la motocicleta en su día a día, afectando desde trabajadores independientes hasta familias que encuentran en la moto una solución accesible y eficiente.
Sin embargo, es importante señalar que, pese a esta flexibilización, el estado de emergencia se mantiene vigente en Lima Metropolitana y el Callao. Esto implica que continúan operativos y controles de seguridad, así como la exigencia de portar la documentación correspondiente.
Para la comunidad motociclista, esta derogación representa más que una modificación normativa. Es una señal de reconocimiento a un sector que, durante años, ha crecido y se ha consolidado como pieza clave dentro del ecosistema urbano.
Hoy, con esta decisión, los motociclistas no solo recuperan una condición de circulación, sino también parte de su autonomía en la ciudad. Porque al final, la moto no es solo un vehículo… es libertad.





