Cápsula TersusMax: Conoce la scooter que purifica el aire, dejándolo libre de covid-19

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¿Aire libre de Covid-19? esta es la Cápsula TersusMax, el scooter hecho arte

Biología molecular, arte performático y tecnología retrofuturista componen la burbuja de Juan Pacheco y Jorge Gavidia. Performance de interacción urbana

El biólogo y el performer siembran preguntas entre los peatones durante su presentación cerca al centro comercial Plaza Norte. (Foto: Anthony Nino / GEC)

La culpa fue del aerosol. Esto es, una nube compuesta por millones de partículas de menos de 5 micras. Divide en 10 partes el ancho de un cabello humano, eso es 5 micras. Esa nube está flotando entre nosotros. Formada en las profundidades de los pulmones, alimentada por la expansión y contracción de bronquiolos y sacos alveolares, solo hay que respirar, hablar, toser o estornudar para que salga y se quede suspendida en la atmósfera. Será precisamente su resistencia a la gravedad lo que la envenena y la hace mortal. El virus SARS-COV-2 es viable como aerosol hasta por tres horas. Tres millones de seres humanos la aspiraron, ya no están entre nosotros.

El escultor Juan Pacheco, en cambio, se desplaza despreocupadamente entre la multitud sin mascarilla, protector facial ni cualquier otro artilugio impuesto en nuestra cotidianeidad post Wuhan: él respira aire purificado. Tal vez por eso su andar es lento y despreocupado. Ajeno a la nube venenosa y su dinámica de flujos. Su interacción con los transeúntes —irreconocibles por acción del revestimiento facial en dos capas— es un choque frontal generado por la emancipación del cuerpo entero dentro de una cápsula transparente. Que la biología molecular enlace con la tecnología y el arte performático es una segunda lectura supeditada a lo envidiable: el hombre respira sin filtros.

Juan Pacheco (izquierda) y Jorge Gavidia (derecha) durante el paseo inaugural de la Cápsula TersusMax. (Foto: Anthony Nino / GEC)
Juan Pacheco (izquierda) y Jorge Gavidia (derecha) durante el paseo inaugural de la Cápsula TersusMax. (Foto: Anthony Nino / GEC)

-100 metros limpios-

‘Metro cúbico aire libre de covid’ es una interacción urbana que incide en el comportamiento de los ciudadanos al utilizar la trama de la ciudad, sus pistas, veredas, supermercados, paraderos, estaciones del tren y zonas residenciales. En ese contexto se produce un intercambio entre la obra de arte, que cuestiona a la naturaleza, y las estrategias en la administración de la salud pública. Sobre esa base se seleccionan los recorridos. Antes, evaluamos la condición del transeúnte en los 43 distritos de Lima metropolitana y el control que ejerce el estado sobre cada uno de ellos. Esa es la medida para involucrar a los peatones durante mi intervención”.

Lo dice Pacheco, conductor del vehículo, y lo reafirma Jorge Gavidia, biólogo y cerebro creador de un evento que, según él, se puede leer de diferentes maneras: aire libre de coronavirus, reducción de las restricciones circulatorias, apreciación de la vida bajo condiciones alteradas, automatización del día con tecnologías revolucionarias y probable reactivación económica. “Las lecturas o interpretaciones que ocurran entre la performance y la ciudad transferirá el rol de interactores a cada uno de los transeúntes que le abran paso a la cápsula y a su conductor generando un lenguaje de movimiento corporal, gesto y palabra”.

Los transeuntes miraban con asombro el desplazamiento de Juan en la cápsula. (Foto: Anthony Nino / GEC)
Los transeuntes miraban con asombro el desplazamiento de Juan en la cápsula. (Foto: Anthony Nino / GEC)

Lo cual, en buen cristiano, se traduce en un reguero de mandíbulas que caen tras la mascarilla. No se ven, pero se notan. Lo comprobamos durante el paseo inaugural —fina cortesía de sus inventores con El Comercio— por las inmediaciones del centro comercial Plaza Norte: Pacheco se puso en la cabeza un gorro metálico en forma de asa precolombina y, cual huaco retrato redivivo, ingresó a la cápsula para avanzar a menos de un kilómetro por hora. Entonces se rompió la simetría: miradas de asombro y un mar de celulares ametrallando el paso de esa isla aséptica en su trayectoria de 100 metros limpios y lineales. Un viaje efímero con espíritu crítico y sustancia poética. (Fuente: El Comercio)