Al cierre de 2025, el saldo de la cartera de créditos vehiculares del sistema financiero para familias alcanzó los S/ 4,442 millones, cifra superior en 5.8% respecto a diciembre de 2024, constituyendo el crecimiento más alto desde marzo de 2024.

Este resultado se dio en un contexto de dinamismo económico, fuerte aumento de la inversión privada, mejora del empleo e ingresos, recuperación de la capacidad adquisitiva de la población, así como campañas y alianzas entre empresas del sector y entidades financieras. Todo ello acompañó el proceso de renovación del parque automotor de vehículos livianos, cuya antigüedad promedio supera los 14 años.
“El crecimiento del crédito vehicular responde a un entorno económico más favorable y al esfuerzo conjunto del sector automotor y el sistema financiero para facilitar el acceso al financiamiento”, señaló Alberto Morisaki, gerente de Estudios Económicos y Estadísticas de la Asociación Automotriz del Perú (AAP).
En los últimos años también destaca el avance de las empresas financieras y de créditos en este segmento. Las financieras pasaron de una participación de 8.1% en 2015 a 28.4% en 2025, mientras que las empresas de créditos crecieron de 17.8% a 22.1% en el mismo periodo. En contraste, la participación de los bancos se redujo de 73.1% a 49%.

Por otro lado, la mejora en la situación económica de las familias se refleja en una mayor capacidad de pago de sus obligaciones financieras, lo que ha impulsado una mayor oferta de créditos hacia distintos segmentos de la población, ampliando el acceso al financiamiento en mejores condiciones.
En ese sentido, los niveles de morosidad de la cartera de créditos vehiculares de bancos, empresas financieras y empresas de créditos mostraron una clara tendencia decreciente en 2025. En los bancos, el ratio de morosidad disminuyó de 4.43% en diciembre de 2024 a 4.26% en diciembre de 2025. En las empresas financieras, el indicador descendió de 4.33% a 3.09%, mientras que en las empresas de créditos pasó de 2.91% a 1.94% en el mismo periodo.
“Esta evolución de la morosidad confirma la mejora en la capacidad de pago de las familias y fortalece las condiciones para continuar ampliando el financiamiento vehicular”, explicó Morisaki.
Otro punto a destacar es la reducción de la dolarización de la cartera de créditos vehiculares, que cerró 2025 en 7.1%, su nivel más bajo desde que se tiene registro y muy por debajo del 45% observado en 2015. Este resultado responde a la mayor estabilidad y confianza en la moneda peruana, a las medidas dictadas por el BCRP y la SBS orientadas a reducir el riesgo cambiario, considerando que los ingresos de las personas están en soles, así como al aumento de la oferta de financiamiento en moneda nacional.

Asimismo, desde la AAP se impulsó el Sistema Informativo de Garantías Mobiliarias (SIGM), que entró en vigor en marzo de 2025 y ha representado un cambio importante en las operaciones de financiamiento, al permitir reducir costos y aumentar el acceso al crédito, impulsando el otorgamiento de financiamiento a MYPES, emprendedores y familias a menores tasas de interés.
No obstante, aún existen hitos pendientes, como la modificación del requerimiento de provisiones para los créditos vehiculares por parte de la SBS, considerando que existe una garantía de por medio que reduce el riesgo de la operación, así como mejoras en el proceso de incautación vehicular cuando se registra una deuda de financiamiento vehicular impaga.
Finalmente, para 2026 se estima que el financiamiento vehicular continúe ganando tracción en el país, como herramienta fundamental para la renovación del parque automotor, considerando su baja penetración, menor al 30%, y las perspectivas favorables para la economía en el presente año.



