El combustible alternativo llegará pronto a la competición

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En los últimos tiempos hemos visto cómo muchas empresas se vuelcan en combustibles alternativos y menos lesivos para el medio ambiente. Este desafío se traslada a la competición, donde ya hay empresas trabajando en ello.

El combustible alternativo llegará pronto a la competición

Como ya hemos visto en diferentes ocasiones, la industria de la automoción se está moviendo siguiendo diferentes caminos y todos ellos en busca de la mayor eficiencia posible, con el menor impacto al medioambiente. La apuesta por lo eléctrico es el gran movimiento a día de hoy a pesar de los desafíos que implica, y más aun con una crisis energética como la actual y el precio de la electricidad por las nubes. Eso por no hablar de que mucha de la energía eléctrica a día de hoy se genera a base de carbón, y otras energías poco amigas de la naturaleza. También hemos visto que otras empresas están apostando fuerte por el hidrógeno ,ya sea para generar electricidad o para ser usado como combustible. Y tampoco podemos pasar por alto que hay una tercera opción, la del combustible “sin emisiones”, en la que se está trabajando por parte también de una gran parte de la industrial.

A partir de 2024 MotoGP irá siendo cada vez menos contaminante

El caso es que todas estas opciones se están desarrollando principalmente para el usuario final y el día a día, pero hay una gran industria que todavía no está avanzando mucho en ese sentido y es la de la competición. Y es que además de ser un deporte, al menos en su espíritu inicial, la competición ha sido siempre un banco de pruebas y una industria capaz de generar no sólo grandes cantidades de dinero sino “inventos” que luego se han ido popularizando en los vehículos de calle. Una muestra en las motos podría ser el control de tracción o el airbag para los pilotos.

Un futuro más limpio es vital para que la competición sobreviva

Es por ello que hay empresas que están ya muy comprometidas en que, mientras se aclara el futuro de la competición, este sea lo más verde posible. Hay que tener en cuenta que a día de hoy las capacidades técnicas de las motos de competición, incluso las más pequeñas del Mundial de Motociclismo, no son sencillas de alcanzar para las eléctricas ni a nivel prestaciones, ni a nivel autonomía y con unos pesos desorbitados.

De hecho no hay que olvidar que uno de los motivos que esgrimía Honda para marcharse de la F1 era, precisamente, su compromiso con la denominada transición energética. Tanto la máxima competición de cuatro ruedas como MotoGP ya se han comprometido al uso de biocombustibles. De hecho en MotoGP se emplearán combustibles sostenibles desde 2024, un plan mucho más ambicioso que se remata con el hecho de que para 2027 el 100% del combustible sea de origen no fósil. Mientras, la F1 espera que para el 2030 el 80% de su combustible no dependa del petróleo.

Para lograrlo se necesitará recurrir al I+D y salir de la zona de confort en la que las grandes petroleras se encuentran desde hace demasiado tiempo. Al fin y al cabo muchas de ellas confían en que aun con el uso de combustibles la huella de carbono podría ser prácticamente inexistente. No cabe duda de que en términos generales, dejando atrás el “pequeño” mundo de la competición, esta tercera vía puede ser el paso intermedio entre la realidad actual y un futuro libre de emisiones, una verdadera transición energética y no una revolución que implique una reforma general que no parece ni fácil ni factible económicamente. Por poner solamente un ejemplo, VP Racing Fuels ya ha anunciado que trabaja en esta dirección.