¿Piensas que las motos eléctricas son una invención reciente? La realidad es muy distinta: su historia se remonta a casi un siglo atrás, mucho antes del auge actual de la movilidad sostenible.
Durante la Segunda Guerra Mundial, la escasez de combustible obligó a buscar soluciones alternativas, y fue ahí donde las motos eléctricas empezaron a cobrar protagonismo como respuesta al racionamiento de gasolina.

Uno de los casos más curiosos es el de Mr. Pidcock, un británico que decidió transformar su motocicleta de combustión en una eléctrica para evitar depender del combustible, que era difícil de conseguir en ese contexto.
La moto en cuestión era una Douglas 2¾ HP de 1922, un modelo que originalmente contaba con un motor bóxer bicilíndrico, pero que fue modificado para funcionar con baterías en lugar de gasolina.
Este cambio no fue un simple experimento, sino una solución práctica: el propietario podía cargarla en casa y seguir utilizándola sin las limitaciones impuestas por el racionamiento.
Con el paso del tiempo, esta motocicleta ha sobrevivido, cambiando de manos pero manteniéndose como una pieza única que refleja uno de los primeros intentos funcionales de electrificación en el mundo de las motos.
Incluso se considera que podría tratarse de una de las primeras motocicletas eléctricas del Reino Unido, lo que la convierte en un objeto de gran valor histórico dentro del motociclismo.
Además, este tipo de iniciativas no fueron aisladas. En distintos puntos de Europa surgieron desarrollos similares impulsados por la necesidad, demostrando que la movilidad eléctrica ya era una alternativa real hace décadas.
Hoy, esta moto vuelve a ser noticia porque ha salido a subasta, recordando que lo que muchos consideran una innovación moderna, en realidad tiene raíces profundas en la historia.





