La FIM introduce un cambio clave en MotoGP, WorldSBK y el Mundial de Resistencia: tras una caída, las motos ya no podrán arrancarse en la pista ni en las escapatorias, con el objetivo de reforzar la seguridad.

Desde la temporada 2026, la Federación Internacional de Motociclismo (FIM) aplicará una normativa que modifica por completo la gestión de las caídas en los campeonatos de velocidad. Arrancar la moto en la grava, el piano o el césped pasa a estar terminantemente prohibido cuando el motor se detiene.

La directiva es clara: si un piloto se cae y la moto se cala, la prioridad absoluta será retirar la máquina de la zona de peligro. Los comisarios deberán llevarla inmediatamente detrás de la primera línea de protección, a los viales de servicio, antes de cualquier intento de volver a pista.
Solo una vez ubicada en esa zona segura se permitirá intentar el arranque. El reglamento especifica que las motos “no deben arrancarse en la pista ni en las escapatorias”, y que cualquier asistencia para reiniciar la marcha solo puede darse detrás de las barreras.

Existe una excepción importante: si tras la caída el motor permanece encendido, el piloto podrá intentar regresar directamente al asfalto, siempre que lo haga de forma segura. Sin embargo, los comisarios tendrán la última palabra y podrán impedir el retorno si detectan daños, fugas o elementos sueltos que representen un riesgo.
La FIM reconoce que la norma puede generar dificultades en su aplicación inicial, pero insiste en que el objetivo principal es reducir la exposición al peligro de los comisarios de pista. Con este cambio, MotoGP y SBK priorizan la seguridad por encima de la continuidad inmediata en carrera, marcando un antes y un después en la gestión de incidentes



