Perú con la peor calidad de aire entre los países de la región

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El Perú tiene la más baja calidad de aire de América Latina, de acuerdo con el estudio World Air Quality Report 2021 realizado por la firma privada IQAir. Así, mientras nuestro país se ubica en el lugar 26 (con 29.6 ?g/m³) de 117, tenemos a Chile en la posición 40 (21.7 µg/m³), México 51 (19.3 µg/m³), Colombia 72 (14.1 µg/m³), Brasil 75 (13.6 µg/m³), entre otros. Para la elaboración del estudio de IQAir se evalúo el nivel de calidad del aire en 6,475 ciudades y 117 países de todo el mundo a través de la existencia de materia particulada o PM2.5.

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Es importante indicar que la materia particulada o PM2.5 (partículas contaminantes muy pequeñas que tienen un diámetro de hasta 2.5 micrómetros, mucho menor que el grosor de un cabello humano) es ampliamente considerada como el contaminante con el mayor impacto en la salud de todos los tipos de contaminantes del aire medido comúnmente. Debido a su pequeño tamaño, esta partícula es capaz de penetrar profundamente en el sistema respiratorio humano y desde allí hasta todo el cuerpo, causando una amplia gama de efectos nocivos para la salud a corto y largo plazo, estando asociadas a la exacerbación de enfermedades de tipo respiratorio, tales como la bronquitis; asimismo, recientemente se ha demostrado sus efectos dañinos sobre dolencias del tipo cardiovascular.

Al analizar el informe, es preocupante que se destaque que en el 2021 algunos países, entre ellos el Perú, alcanzó a superar los niveles de PM2.5 de 2019 (23.3 µg/m³), un año de prepandemia, e incluso por encima de los niveles del 2018 (28 µg/m³). Todo lo anterior a pesar de que en el 2021 el país mantenía algunas restricciones a la movilidad (toques de queda y límites de aforo), además que algunas actividades económicas no operaban al 100% de su capacidad. Cabe señalar que el nivel de PM2.5 recomendado por el mismo estudio es de 5 µg/m³.

Por ciudades

De otro lado, si revisamos la información por capitales, Lima aparece en la ubicación 22 (31.5 µg/m³), el primer lugar la región, superando a Santiago de Chile que se ubica en la posición 30 (25.8 µg/m³) ciudad que en el reporte del 2019 aparecía como la capital latinoamericana con la calidad de aire más deficiente con un PM2.5 de 27.7 µg/m³. Más atrás se ubican Ciudad de México 36 (21.7 µg/m³), Bogotá 67 (13.7 µg/m³), por mencionar algunas.

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En el documento se señala que América Latina y el Caribe enfrentan varios desafíos en cuanto a la calidad del aire a medida que las ciudades crecen y la población urbana se expande, pues este crecimiento trae consigo una mayor demanda de energía y transporte, y por ende también se incrementan las emisiones de PM2.5. Así, el aumento en la producción de energía generada por combustibles fósiles, los gases del parque automotor, con muchos vehículos obsoletos, entre otros factores, contribuyen a la mala calidad del aire.

Soluciones

En este contexto complicado, la Asociación Automotriz del Perú (AAP) destaca que son varias las acciones que se deben llevar a cabo. Así, en cuanto a la referidas al sector automotor, se debe trabajar en varios frentes, como son, la optimización de la circulación de los vehículos en las principales ciudades del país para lo cual es necesario la creación de una Agencia Nacional de Tránsito y Seguridad Vial (ANTSV), como se ha dado en las principales ciudades de la región; la implementación de un Centro de Control y Gestión de Tráfico (CCGT) para Lima y Callao, región que concentra cerca del 70% del parque automotor peruano; la promoción del ingreso de vehículos nuevos con tecnologías limpias (Euro6, GNV); la promoción del ingreso de vehículos híbridos y eléctricos; la implementación del chatarreo vehicular para sacar de circulación de las vías a los vehículos obsoletos; y la mejora del Sistema de Inspecciones Técnicas Vehiculares. Todas iniciativas que la AAP ha elaborado con el apoyo técnico privado han sido presentadas a las autoridades en los últimos años, en reiteradas oportunidades.

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Un parque automotor mayoritariamente antiguo contamina más el medio ambiente y provoca una mayor incidencia de enfermedades respiratorias en la población. Un problema que se traslada a las autoridades nacionales, que se ven obligadas a destinar recursos para atender dichas afecciones a través del sistema nacional de salud, además del impacto negativo en la productividad del país y por tanto en la generación de ingresos. En ese contexto, todas las medidas planteadas líneas arriba son urgentes y deberían ser parte de las políticas públicas del Estado, ya que la contaminación ambiental es una de las razones detrás de muchas enfermedades, tanto respiratorias como cardiovasculares.