Piura: Profesor de 23 años dicta clases a estudiantes yendo en moto a sus casas

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“A pesar de los esfuerzos de mis estudiantes, ellos se estaban atrasando porque no cuentan con los medios para acceder a las clases virtuales”, explica el docente, becario de PRONABEC.

Una historia inspiradora que nos refleja la indesmayable vocación de un joven maestro, pero también el panorama en el que estudian muchos niños y adolescentes en el Perú. Es la historia del profesor Rogey Zurita Gil, quien llamaba a sus estudiantes del colegio Santa Rosa, en la sierra de Piura, para saber cómo iban con sus tareas. Ellos no respondían porque la señal no ingresaba o, en algunos casos, no contaban con un dispositivo móvil. Tampoco tenían acceso a televisión, radio y, mucho menos, a internet, medios por los que se trasmiten las clases en tiempos del COVID-19. El joven de 23 años, que por primera vez ejercía la docencia, se preguntaba qué hacer y no dudó en alquilar una moto y buscar a los adolescentes, quienes todos los días lo esperan con entusiasmo para seguir aprendiendo.

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A los caseríos de Tuluce, Higuerones, Churipampa, Cashainamo, Quevedos, Guardalapa, Naranjos y Sambumbal, ubicados en la provincia de Huancabamba, Rogey llegó cruzando caminos angostos y bordeando cerros con su moto de color rojo.

UNA EXPERIENCIA DE ESFUERZO

Todos los domingos, el profesor Rogey Zurita alquila entre tres y cuatro horas de internet en Tuluce. Allí revisa el material educativo programado para la semana y lo adapta acorde a la realidad de la zona, con palabras y situaciones que sus estudiantes puedan entender, a fin de que el aprendizaje sea significativo.

“El director del colegio me presta la impresora, yo pongo las hojas y con eso los lunes inicio el recorrido por los caseríos en busca de mis estudiantes”, cuenta Rogey. Se forman grupos de cinco o siete estudiantes, pero algunos viven en zonas tan apartadas que hay que apagar la motocicleta, acomodarse la mascarilla y la mochila y caminar unos 20 minutos más, bajando o subiendo el cerro, para llegar a un solo escolar.

El joven profesor afirma que es una gran oportunidad para aportar a la educación del país.

“Es una gran experiencia conocer dónde viven mis estudiantes y descubrir sus diferentes realidades. Por eso, invito a mis colegas a que pensemos en soluciones y no en excusas”, dice.

Necesitamos más maestros como Rogey, y mejores condiciones para nuestros estudiantes.

Fuente: Peru21

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