Toda la verdad sobre las motos Chinas, ¿Son buenas? ¿Qué hay de cierto en lo que dicen?

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Cuando las motos Chinas entraron de forma masiva lo hicieron como motos muy baratas y de dudosa calidad. Comprar una moto china era entrar en un mar de problemas. Ahora las cosas están cambiado.

Y mucho. Afortunadamente. Si antes la moto china equivalía a una moto mala de forma categórica, ahora ya no es así. En China se fabrican excelentes motos y de hecho es probable que algunas de nuestras motos (o la mayoría de sus componentes) se hayan fabricado en China y nosotros ni lo sepamos.

motochina

El origen del problema

Pero hay que entender lo que pasó. La industria china de la moto es la primera en el mundo que permite que un comerciante se acerque, pida que le fabriquen una moto “a la carta” y se la envíen a Europa o América Latina. Daba igual que fueran 500 o 5.000 unidades. Esa posibilidad no la daba ningún fabricante de los conocidos.
Pues la industria China sí lo permitió. Y con esta posibilidad, bastantes “listos” se acercaron a China, encargaron motos (bajo cualquier marca) a buen precio, las trajeron a otros países como el nuestro y las vendieron sacando un buen beneficio.

Pero ninguno de estos “listos” se preocupó de montar una red de postventa y stockar recambios. Cuando surgían problemas no había servicio. Esta situación duró unos años y fue la primera causa de la malísima reputación de las motos chinas. Baratas, sí… pero “con muchas fallas y dejando a la mayoría de los clientes solos ante el peligroPero no toda la culpa era de las fábricas chinas.

En realidad, los chinos no fabrican mal. Fabrican lo que tú estás dispuesto a pagar. Si quieres pagar poco, te llevaras una moto de calidad baja, si estás dispuesto  a pagar más, te llevarás una moto de mejor calidad. Las motos chinas “a la carta” que se fabricaron hace años (y ahora) tenían un precio que dependía de la calidad que el empresario estuviese dispuesto a pagar.

Algunos ejemplos: No era lo mismo comprar moto con batería Yuasa o batería china, ni con aceite de calidad o con el aceite chino que le ponían y que había que cambiar ni bien la comprabas si no querías destrozar el motor.  Ni las bujías, ni el cableado eléctrico, ni los neumáticos, ni el kit de arrastre, ni la pintura ni los plásticos, ni el motor, ni los frenos y suspensiones, ni la electrónica Bosch o Delphi, ni los rodamientos SKF… La ventaja que te daban en China es que podías elegir, y algunos eligieron muy barato para sacar “tajada” en la venta en Europa.

Una enorme industria… que aprende rápido

La segunda causa de la mala fama es que algunas fábricas chinas trajeron  modelos muy deficientes y con problemas. Trajeron sus productos desarrollados para los mercados asiáticos e indios, para el tercer mundo, y allí el mercado es otra cosa. El comprador apenas tenia poder adquisitivo y se necesitan motos muy baratas. Los propios compradores ya se encargan de los mantenimientos y reparaciones. Es decir, se acepta una merma en la calidad si el precio es bajo o muy bajo. Gracias a esto, mucha gente pudo motorizarse.

Pero esto los chinos ya lo han entendido, y las motos que están diseñando y fabricando en la actualidad ya empiezan a estar lejos de sus primeros modelos. Son más adecuados a las características del mercado de nuestro país, en términos de calidad, tecnología y seguridad. Y además, ya están entrando en Europa comprando fábricas: SWM, que tiene su fabrica en Varese, Lombadía y Moto Morini, también del norte de Italia, han sido compradas por los chinos.

En general, la mayoría de las marcas punteras como Honda, Harley, KTM, Piaggio, Peugeot, Yamaha, MV, BMW y muchas otras (en realidad, casi todas) ya fabrican en China. Motos completas o componentes. Y salen bien. No hay problemas.

Actualmente China fabrica más del 50% de las motos que se venden en todo el mundo. Su mercado interior son 16 millones de motos/año (el segundo mercado mundial después de la India).

No se puede poner en duda su calidad en términos generales. Así que el prejuicio de que moto china equivale a calidad media o baja hay que descartarlo. Lo que hay que valorar es qué marcas fabrican bien y cuáles no tan bien, sean chinas, coreanas, indias, americanas o europeas. La calidad es una cuestión de marcas, no del país que las fabrica.

Ahora se pueden crear marcas sin fábrica propia

Y por fortuna, con la apertura de China, han aparecido nuevas marcas que vienen a completar la habitual oferta que hemos tenido durante años. Empresarios europeos han llegado a China, han negociado diseños y modelos y han arrancado a desarrollar su marca propia. Es decir, se están creando marcas sin necesidad de montar fábricas. Basta con tener claro el tipo de moto que se quiere, montar una red comercial y de postventa y de cerrar un acuerdo con una fábrica china. Y hacerlo bien, pensando en crear una marca que nos proporcione beneficio a largo plazo.

Un caso ejemplar es el de la francesa Mash. SIMA era el impotador francés de Gas Gas y Hyosung en Francia. En 2012 decide crear su propia marca, para empezar a fabricar motos de 50cc 125cc con un marcado acento “café racer”. Cerraron los acuerdos con la fábrica china y arrancaron: hoy, 8 años después, MASH tiene modelos entre los 50cc y 650cc, red de concesionarios, linea de ropa y un posicionamiento claro en el mundo cafe racer. Y puede que las MASH no sean motos de última tecnología, pero ofrece motos bien diseñadas, que funcionan muy bien y con servicio postventa. Y con unos precios muy asequibles. No siempre necesitamos más que esto.

Hay que entender lo que ofrecen los chinos

En algunos casos y para facilitar la entrada de sus motos chinas en Europa, alguna fábrica ha comprado los derechos de alguna marca ya creada. Caso de Benelli, por ejemplo. En este caso, la fábrica china Qjiang compró el emblema Benelli en 2005, pero en realidad no la relanzó hasta el 2014. Qjiang pertenece al grupo Geely, propietario de Volvo, entre otras varias marcas. Benelli es diseñada en Italia, pero la fabricación se realiza en China. Y el resultado final es una gama de motos de buen aspecto, que funcionan muy bien y que son asequibles de precio. 

En todo caso, la mayor parte de la fabricación de motos chinas se queda en pocas fábricas: Lifan, Loncin, CF Moto, Zongshen, Jialing, Quingqi, Qjiang, Tayo Motorcycles, Chunfeng y alguna más. Todas ellas son grandes y fuertes, ya están colaborando con fabricantes europeos, japoneses y americanosMás aún, las mayoría de las motos de pequeñas cilindradas vienen de China.

KTM, por ejemplo, ha llegado a un acuerdo con CF Moto (con la que ya colaboraban) para que les construya las 790 Duke y Adventure y la 890 Duke R a partir de mediados de este año. Y no es más que un ejemplo. Hay muchos más.

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Acuerdo entre CFMOTO y KTM

 

cfmoto
Moto: CFMOTO, modelo: 700 cc CLX
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Moto: CFMOTO, modelo: 300 SR

Así que olvídense de los prejuicios. Si la moto les gusta, hay buena postventa, no es excesivamente barata y la marca ya tiene algo de recorrido, la puedes considerar sin problemas. Analizar características técnicas, leer pruebas de prensa especializada, ver quién hay detrás de las marcas. No obstante, a las motos chinas, aún siendo buenas motos. Esa es la aportación actual y el nicho de mercado de las motos chinas:  darnos la posibilidad de motorizarnos a mejores precios, esta vez ya con una calidad razonable y con servicio postventa.

Artículo original: Juan Salleras Puig – MotoSan
Traducido y adaptado: Revista Mototec

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